Ella dijo que se iría y se llevaría
todo lo que fuese de ella,
y en efecto, se fue, y se llevó todas
sus cosas, todo lo que era suyo.
Se llevó todo. Y no me llevó a mi.
Y yo era suyo.
J. Porcupine.
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lunes, 14 de octubre de 2013
miércoles, 18 de septiembre de 2013
La "Cordura de la Mediocridad"
Es la cordura de la mediocridad la que eclipsa a los que
niegan el horizonte, nombra los impulsos e intenta apagar la luz de los que se guían
por la estrella del norte. Pero es la misma cordura mediocre la que establece
los designios de la razón y fuerza a los que se permitieron hacer de su vida
pura estética, a no desviarse del camino.
En un estúpido intento de dar sentido y nombre a su ficción,
la cordura de la mediocridad, produce definiciones de conceptos para ella
incomprensibles. Es decir, cadenas de oro para el SER de los más grandes.
Afortunadamente, en esta batalla continua, la intensidad de
la locura de los que verdaderamente viven es capaz de velar la película que los
captura y como hojas que caen en otoño, van en busca de su propia primavera.
Por un instante la cordura se distingue a sí misma, aunque igualmente mediocre.
¡Maldita cordura, maldita mediocridad… acabaron secando el
mar!
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